El 85% califica negativamente la situación laboral y 79% anticipa alzas de precios. Aunque las empresas reciben una evaluación favorable, los hogares proyectan menos posibilidades de ahorrar, invertir, consumir o comprar una vivienda durante el segundo semestre
Conseguir trabajo, cubrir los gastos mensuales y proyectar la compra de una vivienda comienzan a formar parte de una misma preocupación. La última medición de Plaza Pública Cadem muestra que el segundo semestre se inicia con expectativas debilitadas y una creciente incertidumbre sobre la economía cotidiana.
Un 58% de los consultados se declara pesimista o muy pesimista sobre el futuro del país, el porcentaje más alto desde que comenzó esta serie en 2015. Solo 40% mantiene una visión optimista. El máximo histórico corresponde a la percepción general sobre el futuro, mientras los indicadores económicos permiten observar qué preocupaciones acompañan ese estado de ánimo.
El deterioro también tiene una expresión territorial. Las diferencias regionales en las tasas de desempleo muestran que la falta de oportunidades no golpea con igual intensidad a todo el país, especialmente en zonas dependientes de actividades estacionales o sectores productivos que han perdido dinamismo.
Las cifras que explican el deterioro de las expectativas
| Indicador | Resultado de Cadem | Qué revela |
|---|---|---|
| Situación actual del empleo | 85% mala o muy mala | Es la evaluación económica más negativa del estudio |
| Futuro del país | 58% pesimista | Mayor nivel registrado desde el inicio de la serie en 2015 |
| Precios de bienes y servicios | 79% espera que aumenten | Los hogares anticipan una mayor presión sobre sus presupuestos |
| Condiciones para consumir | 76% mala o muy mala | La capacidad para comprar bienes y servicios permanece debilitada |
| Situación de las empresas | 63% buena o muy buena | Contrasta con la evaluación negativa de hogares y consumidores |
| Posibilidad de comprar vivienda | 56% cree que empeorará | Las decisiones familiares de largo plazo aparecen postergadas |
El empleo concentra la mayor preocupación
El mercado laboral presenta el resultado más adverso del capítulo económico. Un 85% califica como mala o muy mala la situación actual del empleo en Chile, mientras apenas 13% la considera buena o muy buena.
La cifra mantiene la evaluación laboral entre los niveles más negativos registrados durante 2026. Aunque se ubica algunos puntos por debajo de las mediciones más adversas del año, la percepción desfavorable continúa ampliamente instalada sobre el 80%.
Las expectativas tampoco anticipan una recuperación rápida. Un 48% cree que la cantidad de empleo disminuirá durante el segundo semestre, 32% espera que permanezca sin cambios y solo 18% proyecta un aumento.
La mirada sobre los salarios es igualmente cautelosa. Un 60% considera que se mantendrán, 30% anticipa una reducción y apenas 8% espera que las remuneraciones aumenten durante los próximos meses.
El Gobierno busca responder a este deterioro mediante Modo Empleo, una estrategia que contempla subsidios laborales y coordinación con los gobiernos regionales. La encuesta no mide la recepción de esa política, pero establece el nivel de preocupación desde el cual deberá comenzar a mostrar resultados.
El costo de vida condiciona las decisiones familiares
La inquietud no termina en la posibilidad de encontrar trabajo. Un 79% cree que los precios generales de los bienes y servicios aumentarán durante el segundo semestre, mientras apenas 1% espera una disminución.
La expectativa se extiende a gastos cotidianos. Un 76% anticipa alzas en el precio del pan, el mismo porcentaje prevé incrementos en los alimentos, 74% proyecta una subida de la bencina y 68% espera mayores valores en arriendos y vivienda.
La percepción sobre el dólar es algo menos extendida, aunque 54% también cree que aumentará. En el caso del cobre, 26% espera un incremento, 49% considera que se mantendrá y 15% anticipa una caída.
Cuando la consulta se concentra directamente en la inflación y el costo de vida, 60% piensa que la situación empeorará, 25% cree que permanecerá igual y solo 13% proyecta una mejoría.
Las respuestas muestran que la incertidumbre ya comienza a condicionar decisiones personales y familiares. Un 49% cree que empeorarán sus posibilidades de ahorrar y 51% anticipa menores opciones de invertir durante la segunda mitad del año.
La evaluación negativa alcanza 47% al consultar por la posibilidad de solicitar un crédito de consumo. En las decisiones de mayor plazo, 53% proyecta más dificultades para comprar un automóvil y 56% espera un escenario adverso para acceder a una vivienda. Apenas 7% piensa que sus posibilidades habitacionales mejorarán.
Las empresas mejoran, pero los hogares siguen rezagados
Uno de los principales contrastes de la medición aparece al comparar la percepción empresarial con la situación económica cotidiana. Un 63% califica como buena o muy buena la situación de las empresas, mientras 32% entrega una evaluación negativa.
La cifra se ubica considerablemente por encima de los resultados asociados con empleo, consumo y economía familiar. La percepción favorable de las empresas todavía no se refleja con la misma intensidad en estabilidad laboral, ingresos o capacidad de compra.
Cuando la pregunta se traslada al hogar, la relación se invierte. Un 52% evalúa negativamente su situación económica personal y familiar, frente a 45% que la considera buena o muy buena.
La distancia coincide con una recuperación productiva territorialmente desigual. Durante el primer trimestre, diez regiones redujeron su actividad económica mientras el consumo sostuvo el resultado nacional, mostrando que las señales agregadas no se distribuyen de manera uniforme entre los territorios.
Las condiciones para consumir profundizan esa brecha. Un 76% considera mala o muy mala la situación económica de los consumidores para adquirir bienes y servicios, mientras solo 21% entrega una evaluación favorable.
La economía continúa asociada al estancamiento
La percepción sobre el desempeño general tampoco muestra una recuperación consolidada. Un 79% cree que la economía chilena está estancada o retrocediendo, frente a 19% que considera que está progresando.
La evaluación del rumbo del país se mueve en una dirección similar. Un 58% estima que Chile va por mal camino, mientras 36% cree que avanza correctamente.
La relación se ha invertido respecto de las primeras semanas de marzo, cuando la percepción favorable alcanzaba una mayoría. Desde entonces, las evaluaciones negativas han aumentado junto con el deterioro de las expectativas económicas.
Al consultar por la segunda mitad del año, 43% piensa que la situación económica nacional empeorará, 34% espera que permanezca igual y 21% anticipa una mejoría.
La inquietud también alcanza otras dimensiones. Un 51% proyecta un deterioro de la delincuencia y 50% cree que la situación política será peor durante el segundo semestre.
Las expectativas sobre el crecimiento vuelven a inclinarse hacia un resultado negativo. Un 40% cree que la actividad económica disminuirá, 39% espera estabilidad y 19% proyecta un aumento.
La inversión empresarial presenta una mirada menos adversa. Un 44% piensa que permanecerá igual, 27% anticipa un incremento y 25% espera una reducción. La diferencia refuerza la distancia entre una evaluación empresarial relativamente favorable y la incertidumbre que domina entre los hogares.
Una mejoría que todavía no llega a la vida cotidiana
El capítulo económico de Cadem deja una fotografía marcada por el desacople. Las empresas reciben una evaluación positiva, pero el empleo, el consumo y las finanzas familiares continúan concentrando las respuestas negativas.
La inquietud no se limita a los grandes indicadores. Se expresa en la posibilidad concreta de conseguir trabajo, pagar alimentos y servicios, mantener capacidad de ahorro o acceder a una vivienda.
Esa acumulación de preocupaciones ayuda a comprender el máximo histórico de pesimismo sobre el futuro. Las señales favorables observadas en el ámbito empresarial todavía no son percibidas como una mejoría capaz de modificar las condiciones de vida o las expectativas de los hogares.
La encuesta fue aplicada el 24 de julio de 2026 a 1.004 personas mayores de 18 años residentes en las 16 regiones. El estudio utilizó una metodología online no probabilística, con cuotas por edad, zona y nivel socioeconómico, y ponderación por género, edad, territorio, nivel socioeconómico y comportamiento electoral.



