El economista llega a la estatal en medio de una auditoría que abrió cuestionamientos sobre producción, controles internos y gobierno corporativo, en una empresa clave para el cobre chileno y los ingresos fiscales
Bernardo Fontaine Talavera asumió como presidente del directorio de Codelco, abriendo una nueva etapa en la conducción institucional de la principal empresa minera estatal del país, en un momento marcado por exigencias de confianza, control interno y continuidad productiva.
El economista fue designado por el Presidente José Antonio Kast, conforme a la Ley N° 20.392, normativa que regula el gobierno corporativo de Codelco. Durante su primera jornada llegó a la Casa Matriz de la cuprífera, en Santiago, donde sostuvo una reunión con el presidente ejecutivo de la minera estatal, Rubén Alvarado.
Fontaine señaló que “Hoy asumí como presidente del directorio de Codelco, con profundo respeto por su historia y por el compromiso de sus trabajadores y trabajadoras”.
El nuevo presidente del directorio agregó que “Codelco es una empresa clave para Chile y enfrenta un momento exigente, que debemos abordar con responsabilidad y sentido de oportunidad. Desde el directorio, mi foco será contribuir a recuperar la confianza, ordenar esfuerzos y trabajar juntos para fortalecer su futuro”.
Una llegada en medio de presión institucional
El arribo de Fontaine ocurre pocos días después de que Codelco informara medidas disciplinarias y una denuncia ante el Ministerio Público, tras una auditoría interna que detectó desviaciones en el reconocimiento y reporte de producción 2025.
Según la estatal, se incluyeron 26.875 toneladas métricas finas que no cumplían las condiciones internas para ser consideradas producto terminado, equivalentes a cerca del 2% de la producción propia informada para el año. La situación involucró materiales de Chuquicamata y Ministro Hales que requerían procesamiento posterior y debieron mantenerse como productos en proceso.
Codelco resolvió desvincular a un ejecutivo, aplicar medidas disciplinarias a otros profesionales involucrados, revisar su normativa interna y recalcular incentivos variables asociados a esos indicadores. Aunque la compañía señaló que no era necesario modificar sus estados financieros auditados de 2025, el caso instaló un punto crítico sobre transparencia, trazabilidad y rendición de cuentas.
Trayectoria empresarial y políticas públicas
Fontaine llega a Codelco con una trayectoria de más de tres décadas como ejecutivo, asesor y director de empresas. Según informó la estatal, ha integrado más de 20 directorios en sectores como finanzas, industria, inmobiliario, retail, seguros, logística y servicios públicos.
Entre las compañías donde ha participado figuran CMR Falabella, Citibank Chile, Banco BICE, LAN Chile, Metro de Santiago y Coca Cola Embonor. Desde 2002 también se ha desempeñado como asesor independiente y emprendedor, vinculado al desarrollo de proyectos de inversión, compraventa de empresas y estructuración de family offices.
Su perfil combina experiencia privada y participación en el debate público. En 2021 fue electo convencional constituyente, instancia donde integró, entre otras, la Comisión de Medio Ambiente y Modelo Económico, reforzando una trayectoria asociada a gestión empresarial, institucionalidad económica y políticas públicas.
Codelco y el desafío de recomponer confianza
Codelco mantiene un rol estratégico para Chile por su peso en la producción de cobre, su aporte fiscal y su incidencia en empleo, proveedores, inversión minera y desarrollo regional. Por eso, los cambios en su directorio son observados con atención por trabajadores, autoridades, comunidades, contratistas y el mercado.
La nueva presidencia del directorio tendrá que enfrentar una agenda exigente: fortalecer controles, sostener producción, ordenar procesos internos, resguardar la gobernanza y proyectar inversiones en una industria marcada por la transición energética, la electrificación y la creciente demanda global por minerales críticos.
Para Codelco, la etapa que comienza no se reduce a un cambio de nombre en la presidencia del directorio. El verdadero test estará en la capacidad de la estatal para recuperar credibilidad, mejorar sus estándares internos y demostrar que una empresa pública estratégica puede combinar eficiencia, transparencia y responsabilidad con el desarrollo del país.



