El senador de Renovación Nacional advierte que el Gobierno debe abandonar los eslóganes, ordenar una estrategia clara contra el crimen organizado y evitar la tardanza e improvisación que, a su juicio, marcaron la política de seguridad del gobierno anterior
Ad portas de la primera Cuenta Pública del presidente José Antonio Kast, la seguridad pública vuelve a instalarse como una de las materias más sensibles para La Moneda. La expectativa ciudadana por medidas concretas contra la delincuencia, el crimen organizado y la violencia territorial contrasta con las dudas surgidas tras las primeras señales del Ejecutivo en esta área.
El debate se tensionó luego de la salida de la exministra de Seguridad, Trinidad Steinert, y de las declaraciones del actual titular de la cartera, Martín Arrau, quien sostuvo que el Gobierno operará bajo la Política Nacional de Seguridad Pública promulgada durante la administración de Gabriel Boric. La frase abrió críticas desde la oposición y también obligó al oficialismo a precisar hasta dónde llegará la continuidad y dónde comenzará el sello propio de Kast.
En conversación con Poderyliderazgo.cl, el senador Andrés Longton, parlamentario de Renovación Nacional e integrante de la Comisión de Seguridad de la Cámara Alta, plantea que el Presidente tiene una oportunidad para recuperar expectativas ciudadanas, pero advierte que eso exige decisiones distintas, metas verificables y una estrategia conocida, entendida y aplicable.
¿Qué opinión tiene en cuanto a lo prometido por José Antonio Kast en materia de seguridad y que ahora, desde el propio Gobierno, se reconozca que se utilizará el Plan de Seguridad del expresidente Gabriel Boric, el mismo que usted públicamente cuestionó durante los cuatro años de la administración frenteamplista?
El presidente Kast tiene una oportunidad para dar un giro en materia de seguridad y renovar esas expectativas ciudadanas respecto a la contundencia de las acciones y al plan elaborado con una estrategia clara que va a estar a cargo del ministro de Seguridad, Martín Arraú.
¿Y qué áreas, qué aspectos, a su juicio, debieran considerarse para que se dé, como usted llama, esa renovación de las expectativas ciudadanas?
Estamos hablando de la protección de nuestras fronteras, el sistema penitenciario, las labores de inteligencia, la prevención, la atención a las víctimas y la persecución penal son fundamentales para fortalecer la lucha contra el crimen organizado.
¿De qué depende el cambio de rumbo del Gobierno cuando se trata de seguridad pública?, ¿el plan antidelincuencia de La Moneda exige romper con la inercia del gobierno anterior?
El cambio de rumbo depende de que el presidente Kast tome determinaciones distintas a las que se han venido tomando desde el gobierno del expresidente Boric, donde lamentablemente se tardó mucho y se improvisó demasiado en las acciones que se ejecutaron.
El ministro Arrau dijo que con la política de seguridad de Boric era “suficiente”…
¿Qué va a hacer con el crimen organizado y los eventuales recortes de recursos para el plan ECOH o Calle sin Violencia? Ojalá el ministro pueda responder a cada una de ellas, porque es su prueba de fuego para definir una política verdadera que sea conocida, entendida y aplicable.
El rescate de los recursos a seguridad
La polémica en torno a la seguridad pública también escaló luego de que el Gobierno propusiera una disminución de recursos en esta área sensible. La presión política transversal obligó al Ejecutivo a revertir la decisión en menos de 48 horas, en medio de cuestionamientos por el impacto que podía tener en las policías y en programas vinculados al combate del delito.
El Ministerio de Hacienda, como parte de un plan de austeridad fiscal, había instruido un recorte de $72.000 millones al presupuesto del Ministerio de Seguridad Pública. De acuerdo con los antecedentes del debate, la medida habría afectado a Carabineros y a la Policía de Investigaciones, lo que generó inquietud en el Congreso y abrió un flanco político para La Moneda.
Tras el congelamiento de la decisión, la entonces ministra Trinidad Steinert sostuvo públicamente que “el presidente ha decidido no reducir el presupuesto y, además, avanzar en la inyección de recursos frescos que permitan responder a las necesidades urgentes de nuestras policías”.



