Con la llegada de Fernando Graniffo a la subgerencia, la consultora busca reforzar la estructuración técnica, regulatoria y económica de proyectos ERNC, en un contexto de mayor complejidad de red y permisos, donde la planificación temprana es clave para reducir riesgos y acortar plazos de desarrollo
En un mercado eléctrico donde los cuellos de botella de transmisión, los permisos y la regulación pesan cada vez más en la viabilidad de los proyectos, Anabática Renovables decidió fortalecer su área de Desarrollo con el nombramiento de Fernando Graniffo como subgerente. El movimiento apunta a robustecer la estructuración técnica, regulatoria y económica de iniciativas ERNC en una fase que hoy define plazos, costos y riesgos de inversión.
La decisión llega en un momento en que la viabilidad ya no se juega solo en el recurso o el CAPEX, sino en variables que hoy condicionan el cierre financiero y la ejecución: criterios de conexión, planificación de expansión de red, permisos y modelación económica bajo mayor incertidumbre. Para desarrolladores y financiadores, estos factores inciden directamente en cronogramas, costos y bancabilidad.
Graniffo es ingeniero químico, con diplomado en Gestión Ambiental, y cuenta con experiencia en los sectores ambiental, minero y eléctrico. En los últimos años se ha especializado en regulación eléctrica, planificación y expansión de la red nacional, ámbitos que hoy se han vuelto críticos para destrabar proyectos en un sistema con mayor congestión y escrutinio normativo.
Ingeniería y regulación vuelven al centro del desarrollo ERNC
El área de Desarrollo, liderada por Alfonsina Galati, concentra la estructuración técnica, regulatoria y económica de proyectos, especialmente en energías renovables. El ajuste organizacional busca profundizar esa capacidad y ampliar los servicios de ingeniería que la firma presta desde 2013, en un entorno donde la complejidad del sistema desplazó valor hacia la fase temprana de los proyectos.
La lectura de mercado es concreta: congestión de transmisión, procesos de permisos más exigentes y mayor escrutinio normativo convierten la ingeniería previa en un filtro estratégico. Fallar allí no es neutro: se traduce en retrasos, rediseños costosos o pérdida de ventanas de conexión. Para los clientes, el impacto es operativo y financiero.
Qué cambia para desarrolladores y financiamiento de proyectos
Más que un movimiento interno, el nombramiento reordena prioridades. La compañía busca acompañar decisiones de inversión con mayor densidad técnica en etapas donde se modelan escenarios de conexión, se evalúan riesgos regulatorios y se optimizan soluciones eléctricas. En un mercado más competitivo, la diferencia se juega antes del EPC.
Desafíos: profundizar la oferta en estructuración temprana, integrar análisis de red y regulación en el diseño base y acortar la distancia entre proyecto y sistema. Para los desarrolladores, esto significa menos sorpresas aguas abajo; para el sistema, proyectos mejor preparados para un entorno de restricciones. La apuesta es clara: si la ingeniería define el destino, hay que fortalecerla donde se decide.



