La descentralización vuelve a posicionarse como uno de los temas estructurales del debate país, particularmente desde la mirada de los gobiernos regionales que buscan mayor capacidad de decisión y estabilidad en sus procesos administrativos.
En este contexto, el gobernador de O’Higgins y Presidente de la Asociación de Gobernadores y Gobernadoras Regionales de Chile (Agorechi), Pablo Silva Amaya, entrega un balance crítico del escenario actual y de los desafíos que deberá enfrentar la próxima administración.
Si bien la elección presidencial —hoy en segunda vuelta entre Jeannette Jara y José Antonio Kast— forma parte del contexto político general, el gobernador enfatiza que el fortalecimiento regional debe trascender a los ciclos electorales.
En entrevista exclusiva con Poderyliderazgo.cl, Silva Amaya plantea que el país necesita un impulso decidido para consolidar la autonomía regional, avanzar en traspaso de competencias y asegurar la continuidad de las políticas públicas territoriales.
¿Cuáles son las principales señales que espera observar en los programas de tanto la candidata Jara como del candidato Kast?
Bueno, lo único que uno espera como gobernador regional es que efectivamente los candidatos tengan propuestas concretas en relación a la región. Proyectos que son desarrollados por el nivel central, de alto monto, y esos proyectos que estén reflejados en los respectivos programas. Sobre todo lo que es infraestructura, que son los grandes recursos que llegan del nivel central.
Nosotros estamos luchando porque se concrete la ley de regiones más fuertes y que los gobiernos que vengan, tengan respeto por la institucionalidad de los gobernadores regionales.
Y en ese sentido, gobernador, ¿qué exigencias mínimas cree usted que debería asumir cualquier candidatura presidencial respecto a la descentralización?
El compromiso a la autonomía, a la descentralización, a respetarnos como máxima autoridad regional. Y por sobre todo tener un diálogo constante que permita efectivamente avanzar a todas las regiones y en el desarrollo del país.
¿Cómo evalúa el desempeño del ejecutivo en materia de descentralización y fortalecimiento de los gobiernos regionales?
Realmente este gobierno va a quedar en deuda en el tema de descentralización. Lo comprometido en su propuesta con los gobernadores no es lo que se ha ido cumpliendo.
Estamos al debe en un proceso mucho más ejecutivo con el traspaso de competencias y con la descentralización en términos generales. Los gobernadores han insistido en la falta de continuidad en las políticas públicas territoriales.
¿Cree que el gobierno ha logrado instalar una agenda de Estado o persisten vacíos estructurales que afectan a las regiones?
Realmente ha costado mucho la descentralización. Valoramos la permanente disposición que ha tenido el Presidente de la República, pero no todos sus ministerios.
Hay ministerios que han tenido un trabajo y una disposición a la descentralización mucho más fuerte. Y otros han quedado en deuda.
¿Qué balance hace el rol parlamentario en leyes vinculadas a la descentralización y fortalecimiento regional?
También quedan al debe los parlamentarios en relación a leyes. Se han preocupado más por una competencia interna. Hay algunos parlamentarios y parlamentarias que han trabajado muy de la mano con los gobernadores. Aquí en la región destacan el trabajo que se ha realizado con Alejandra Sepúlveda, con el diputado Raúl Soto, por decir alguno. Y en el caso general del país hay un déficit en eso.
Hay una bancada regionalista que hemos valorado y hemos conversado permanentemente con ellos. Pero hay varias deudas que tienen los parlamentarios con la descentralización.
¿Cuáles son hoy las prioridades urgentes que el Congreso debería abordar para evitar un retroceso en el proceso de transferencia de competencias a los gobiernos regionales?
Primero, aprobar la Ley de Regiones Más Fuertes, donde se han hecho las modificaciones para que sea una ley mucho más ágil, más rápida, con valores de transparencia y probabilidad. Esa ley es muy importante para el futuro de los gobiernos regionales.
A su juicio, ¿Cuáles son los principales obstáculos que impiden avanzar hacia un modelo robusto de gobiernos regionales descentralizados?
Bueno, la decisión del nivel central. Muchas de las autoridades, los mandos medios que trabajan en Santiago, les cuesta perder el poder y no entienden lo que significa la descentralización. Si se siguen tomando decisiones desde el nivel central sin el conocimiento del terreno o de las distintas realidades que tienen los gobiernos regionales, va a ser difícil poder avanzar.
Por lo tanto, se necesita mayor compromiso y disposición a seguir avanzando. Cada uno de los 16 gobernadores conoce al pie cada una de sus regiones, conoce cada una de sus territorios, las diferentes necesidades. El conocimiento cabal de las necesidades de cada una de las regiones las tienen sus respectivos gobernadores y gobernadoras.
¿Cómo pueden los gobiernos regionales demostrar impacto concreto en un contexto donde aún no tienen todas las herramientas necesarias?
Bueno, con el trabajo realizado en terreno, con el trabajo colectivo con los respectivos alcaldes y alcaldesas en sus regiones. Pero sobre todo conociendo la realidad regional, uno puede tener impacto en distintas áreas como lo hemos hecho hasta ahora.
Finalmente, como presidente de los gobernadores, ¿cuál es el mensaje que desea transmitir al país respecto al rol que deben jugar las regiones en el próximo ciclo político?
El rol de las regiones se ha ido consolidando gracias a los gobiernos regionales. Por lo tanto, la necesidad de que las decisiones y las inversiones se sigan en las regiones son muy importantes. El traspaso de competencias es fundamental.
Hay servicios que casi funcionan con financiamiento exclusivo del gobierno regional, con muy poco financiamiento. Creemos que esos traspasos deben ser realizados a los gobiernos regionales para que puedan implementar políticas de acuerdo a la realidad de cada región del país.



