Fundación Ronda lanzó una campaña junto a organizaciones de la sociedad civil y figuras públicas para el Mes de la Mujer, con el objetivo de visibilizar que las brechas que enfrentan las mujeres responden a desigualdades estructurales más profundas
Cada marzo, el Día Internacional de la Mujer vuelve a instalar en la agenda pública debates sobre igualdad, derechos y liderazgo femenino. Sin embargo, muchas organizaciones sociales sostienen que, pese a los avances culturales y normativos, la conversación suele quedarse en la superficie.
En ese contexto, Fundación Ronda decidió lanzar una campaña digital con un mensaje directo y provocador:
“No es falta de sororidad, es falta de equidad”.
La iniciativa busca cuestionar una idea que se repite con frecuencia en el debate público: que las mujeres no logran avanzar en ciertos espacios de poder porque no se apoyan lo suficiente entre ellas.
La campaña cuenta con la colaboración de organizaciones de la sociedad civil como Mamá Legal, Posnatal de Emergencia y Red Mamás Mentoras, además de la participación de las figuras públicas Macarena Venegas, abogada y conductora del podcast Factor M, y Mey Santamaría, modelo, animadora y activista en temas de niñez, maternidad y familias de acogida.
Más allá del mito de la rivalidad entre mujeres
Desde Fundación Ronda sostienen que el discurso de la falta de sororidad muchas veces termina trasladando la responsabilidad del cambio a las propias mujeres, sin cuestionar las condiciones estructurales que siguen limitando su participación plena en distintos ámbitos.
Para María José Escudero, directora de desarrollo e incidencia de la fundación, el problema tiene raíces mucho más profundas.
“Lo cierto es que desde niñas venimos seteadas para cumplir roles y estereotipos de género. Y la que no encaja en el molde es tachada de conflictiva. Pero el problema que hemos detectado es estructural y mucho más profundo que andar a codazos o hacernos zancadillas entre nosotras. Eso es solo un síntoma”, explica.
Según plantea, la competencia que a veces se observa entre mujeres suele estar asociada a un sistema donde los espacios de poder siguen siendo limitados.
“Cuando hay un cupo para cien, lo natural —e incluso inconsciente— es competir por él. Y algunas veces lo hacen mujeres, al costo que sea. Pero la raíz del problema no es la falta de sororidad. Es la falta de equidad”, agrega.
Brechas estructurales que siguen marcando la trayectoria de las mujeres
La campaña también busca visibilizar realidades que siguen condicionando el desarrollo profesional y personal de muchas mujeres, desde la carga de cuidados no remunerados hasta las expectativas sociales asociadas a la maternidad.
Desde la organización sostienen que las mujeres continúan enfrentando presiones que van desde la comparación permanente hasta la necesidad de demostrar constantemente su capacidad en espacios laborales y de liderazgo.
“Malamente se nos ha endosado a nosotras la culpa bajo la creencia de que ‘las mujeres somos las mejores enemigas de las mujeres’. Y sí, también hemos visto mujeres que manifiestan esa rivalidad. Pero hay que ir un paso más atrás. Si la cancha no está nivelada, el problema no se resuelve solo con pedir más unidad”, enfatiza Escudero.
A su juicio, la conversación sobre igualdad de género debe avanzar hacia temas estructurales como la corresponsabilidad en los cuidados, la conciliación laboral, las brechas salariales y el acceso a espacios de toma de decisiones.
El rol de las políticas públicas en la equidad de género
El mensaje de la campaña también apunta a la necesidad de avanzar en cambios institucionales y políticas públicas que permitan equilibrar las condiciones de participación entre hombres y mujeres.
La abogada Alejandra Pardo, de la organización Mamá Legal, lo resume de forma directa.
“Claramente, no es que las mujeres seamos enemigas. Es que competimos en un sistema que nos obliga a disputar espacios que deberían estar garantizados. Cuando no hay sala cuna universal, corresponsabilidad real ni protección efectiva a la maternidad, el problema no es la sororidad. Es la falta de equidad estructural”, sostiene.
Para Pardo, el desafío no pasa por exigir mayor solidaridad entre mujeres, sino por transformar las condiciones institucionales que perpetúan las desigualdades.
“La equidad no se construye culpándonos entre nosotras. Se construye con derechos, leyes y políticas públicas que permitan equilibrar la cancha”, concluye.
Una conversación que busca ir más allá del 8M
Con esta campaña, Fundación Ronda busca abrir un debate que trascienda las conmemoraciones simbólicas del Día Internacional de la Mujer y se proyecte hacia cambios culturales más profundos.
La iniciativa, que se difundirá durante todo el mes a través de redes sociales y plataformas digitales, busca invitar tanto a mujeres como a hombres a cuestionar estereotipos y comprometerse con acciones concretas para avanzar hacia una mayor equidad.
Porque, como plantean desde la organización, la igualdad de oportunidades no depende únicamente de la voluntad individual ni de la solidaridad entre mujeres, sino de transformaciones estructurales que permitan construir una sociedad más justa y equilibrada.



