Cancillería reunió a doce gremios exportadores y presentó a Kast un plan para ampliar la canasta liberada del gravamen de 12,5%. El 60% del valor exportado ya está exento y Jeff Goettman visitará Chile en agosto
El Gobierno desplegó una ofensiva política, diplomática y empresarial para ampliar el número de productos chilenos liberados del arancel adicional de 12,5% impuesto por Estados Unidos. La estrategia contempla una negociación directa con Washington, evidencia técnica preparada junto con los exportadores y la visita a Chile de una de las principales autoridades de la Oficina del Representante Comercial estadounidense.
La primera señal fue la reunión encabezada por el canciller Francisco Pérez Mackenna, la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, y el embajador de Chile en Estados Unidos, Andrés Ergas, con doce organizaciones empresariales ligadas a la producción y el comercio exterior.
A la cita asistieron representantes de Sofofa, CPC, SNA, SalmónChile, Consejo del Salmón, Frutas de Chile, ChileAlimentos, Asexma, AmCham, ChileCarnes, Corma y Wines of Chile. El objetivo fue identificar los sectores prioritarios y reunir antecedentes que permitan justificar nuevas exclusiones ante la administración estadounidense.
Horas después, Pérez Mackenna presentó al Presidente José Antonio Kast un plan para proteger la competitividad de los productos nacionales, sostener el diálogo bilateral y mitigar los efectos del gravamen sobre las exportaciones. La ofensiva queda así coordinada entre La Moneda, Cancillería y el sector privado.
La negociación por el 40% todavía expuesto
De acuerdo con Cancillería, casi el 60% del valor de las exportaciones chilenas a Estados Unidos quedó exento de la sobretasa. La canasta liberada incluye cobre, litio, paltas, naranjas y kiwis, entre otros productos.
La cifra reduce el efecto agregado, pero deja aproximadamente un 40% del valor exportado bajo la nueva tasa. En esa fracción se concentran actividades con una fuerte presencia regional, entre ellas la salmonicultura, la industria forestal, los alimentos procesados, las carnes, parte de la producción frutícola y los vinos.
El canciller sostuvo que la existencia de un Tratado de Libre Comercio plenamente vigente será parte de los argumentos que Chile llevará a la mesa. “Nosotros tenemos un Tratado de Libre Comercio plenamente vigente con Estados Unidos y lo que vamos a hacer es sentarnos a negociar tanto el problema de las tasas como, en forma muy importante, los bienes que han sido excluidos de esta nueva realidad”.
Pérez Mackenna agregó que Chile ya cuenta con cerca del 60% del valor de sus envíos liberado, pero que el objetivo será ampliar esa cobertura y proteger empleos vinculados al comercio exterior. “Vamos a estar trabajando con mucha fuerza en el mejor interés de Chile, porque las exportaciones y el comercio exterior son fundamentales para poder entregar trabajo de buena calidad a los chilenos”.
La ofensiva parte de una situación que no golpea por igual a todos los sectores. La decisión estadounidense alcanza cientos de categorías y puede trasladar sus efectos hacia agricultores, transportistas, trabajadores temporales, plantas de embalaje y pequeñas empresas proveedoras de las regiones. Revisa el impacto territorial de los nuevos aranceles.
La evidencia que prepararán los gremios
La segunda línea de trabajo será técnica. Los gremios deberán demostrar la importancia de sus productos para el mercado estadounidense, la dificultad de sustituirlos y las consecuencias que la aplicación del gravamen podría provocar en las cadenas de suministro.
La subsecretaria Paula Estévez explicó que las conversaciones entrarán en una fase apoyada por antecedentes sectoriales y coordinación permanente con las empresas. “Estamos iniciando una nueva etapa de trabajo con Estados Unidos, que contempla un trabajo técnico muy riguroso para respaldar, con evidencia, la relevancia que tienen distintos productos chilenos para el mercado estadounidense”.
La autoridad afirmó que la coordinación público-privada ha permitido reunir la información y será una de las principales fortalezas de Chile durante las próximas conversaciones.
El fundamento de la medida estadounidense se encuentra en una investigación de la Sección 301. USTR cuestionó que distintas economías no cuenten con prohibiciones o mecanismos suficientemente efectivos para impedir la importación de productos elaborados mediante trabajo forzoso.
La resolución estableció tasas de 10% o 12,5%, según los avances regulatorios de cada país, y contempló exenciones para materias primas, productos difíciles de sustituir y bienes cuya aplicación arancelaria podría generar problemas de abastecimiento o disrupciones económicas en Estados Unidos.
Ese criterio abre una vía para la estrategia chilena. Los gremios buscarán probar que determinados bienes nacionales son relevantes para consumidores, distribuidores e industrias estadounidenses, y que mantenerlos bajo la sobretasa puede afectar costos o disponibilidad.
Salmón, madera y alimentos buscan espacio
La salmonicultura aparece entre las actividades más expuestas. Estados Unidos es el principal destino del salmón chileno y recibe cerca del 40% de su producción, por lo que un aumento de costos puede afectar contratos, márgenes y competitividad frente a otros proveedores. La industria ya había solicitado una respuesta frente a los aranceles.
La industria forestal enfrenta una situación similar. Estados Unidos representa el segundo destino de sus exportaciones, con una participación cercana al 18,5%, principalmente en molduras, tableros, madera aserrada y productos encolados.
El presidente de Corma, Rodrigo O’Ryan, ha advertido que el impacto no termina en el encarecimiento de los envíos. También puede traducirse en menor inversión, paralización de proyectos, pérdida de mercado y debilitamiento de pequeñas y medianas empresas madereras.
La presión también alcanza a la fruticultura, los vinos, las carnes y los alimentos procesados. En estos sectores, una reducción de pedidos o una renegociación de precios puede recorrer toda la cadena, desde el productor hasta las plantas de procesamiento, logística, transporte y servicios portuarios.
El momento comercial es especialmente relevante porque Chile cerró 2025 con exportaciones por US$107.004 millones, el mayor monto registrado hasta entonces. Los alimentos, la minería, los servicios y los productos no tradicionales tuvieron una incidencia decisiva en ese desempeño.
Goettman llegará a Chile en agosto
La tercera línea de la ofensiva será diplomática. El representante comercial adjunto de Estados Unidos, Jeff Goettman, visitará Chile en agosto para continuar las conversaciones y evaluar posibles nuevas exenciones. Cancillería destacó que será su primera visita a un país sudamericano en este proceso.
Goettman es una de las principales autoridades de USTR para el Hemisferio Occidental y ha encabezado rondas de negociación con México relacionadas con la revisión del acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá.
Su llegada permitirá trasladar la discusión desde los contactos preliminares hacia una negociación producto por producto. La agenda podría considerar la importancia de los bienes chilenos para el abastecimiento estadounidense, la existencia de proveedores alternativos y los compromisos regulatorios que Washington espera de Chile.
El Gobierno ha señalado que cualquier acuerdo será evaluado según su compatibilidad con la institucionalidad nacional y la política comercial desarrollada durante las últimas décadas. Cancillería busca evitar que la negociación derive en compromisos que contradigan normas internas o debiliten la autonomía comercial del país.
El resultado no se medirá solamente por la cantidad de reuniones realizadas. La prueba será cuántas nuevas exenciones consiga Chile, cuánto demore Washington en concederlas y si los sectores expuestos logran conservar sus contratos y participación en el mercado estadounidense.



