La iniciativa busca fortalecer el ecosistema emprendedor en cuatro comunas precordilleranas, combinando capacitación, asesoría y acceso a financiamiento en un modelo de desarrollo territorial con foco en sostenibilidad
El desarrollo económico local comienza a estructurarse en torno a programas que integran formación, financiamiento y acompañamiento. En la Región del Biobío, el Centro de Emprendimiento Colbún (CEC) lanzó una nueva versión de “Energía para Emprendedores 2026”, iniciativa que busca fortalecer capacidades productivas en territorios con brechas de acceso a oportunidades.
El programa está dirigido a emprendedores de Santa Bárbara, Quilaco, Quilleco y Antuco, y propone un modelo que va más allá de la capacitación tradicional, incorporando una ruta estructurada de desarrollo que conecta diagnóstico, formación y acceso a redes y financiamiento .
De la capacitación al desarrollo: un modelo con enfoque progresivo
Uno de los elementos centrales del programa es su diseño por etapas. Los participantes avanzan desde un diagnóstico inicial hacia procesos de formación flexible, asesorías personalizadas y vinculación con oportunidades concretas.
El proceso incluye contenidos clave como innovación, marketing digital, gestión empresarial y finanzas, lo que permite abordar brechas estructurales en la profesionalización de los emprendimientos locales .
Pedro Poblete, jefe de Comunidades Biobío Cordillera de Colbún, destacó que el programa busca generar impacto real en el territorio: “permite acceder a un proceso integral, gratuito y progresivo de fortalecimiento de los negocios, adaptado a la etapa en que se encuentren”, enfatizando su carácter práctico y aplicado.
Emprendimientos con identidad local: diversificación y profesionalización
El impacto del programa también se refleja en los casos de emprendedores que buscan escalar sus proyectos. Jessica Sandoval, fundadora de “Madis Macramé”, explicó que su objetivo es diversificar su oferta hacia nuevas líneas como joyería, vestuario y venta de insumos, incorporando herramientas de gestión que le permitan consolidar su crecimiento .
En la misma línea, Laura Urzúa, de “El Taller de Laura”, valoró el acceso a conocimientos en áreas como contabilidad, marketing y uso de herramientas digitales, señalando que el programa le ha permitido avanzar hacia una gestión más autónoma y profesional de su emprendimiento .
Ambos casos reflejan una tendencia relevante: el tránsito desde emprendimientos de subsistencia hacia modelos con mayor valor agregado, identidad de marca y proyección comercial.
Financiamiento y redes: el punto crítico para escalar
Uno de los principales desafíos del ecosistema emprendedor en regiones es el acceso a financiamiento y redes de contacto. En ese sentido, el programa contempla una etapa de graduación que habilita a los participantes para postular a fondos concursables y vincularse con actores públicos y privados .
Este componente resulta clave para transformar procesos formativos en resultados concretos, permitiendo que los emprendimientos puedan escalar, formalizarse y proyectarse en el tiempo.
Empresa y territorio: desarrollo sostenible como estrategia
Desde Colbún, la iniciativa se enmarca en una estrategia de largo plazo orientada a fortalecer la relación con las comunidades donde opera. El programa busca contribuir al desarrollo económico local, fortalecer el capital social y generar valor compartido entre la empresa y el territorio .
En ese sentido, Poblete subrayó que este tipo de programas permiten alinear la gestión comunitaria con objetivos de sostenibilidad, integrando desarrollo productivo, inclusión y crecimiento territorial.
Ahora, la gran tarea será consolidar estos modelos como herramientas permanentes de desarrollo, donde la articulación entre empresas, emprendedores y territorio permita cerrar brechas, dinamizar economías locales y fortalecer ecosistemas productivos en regiones.



