El sistema enfrenta un retraso crítico en la detección del cáncer, con miles de pacientes esperando atención y tiempos que afectan directamente el inicio del tratamiento
El precio de la oportunidad en salud vuelve a instalarse en el centro del debate público. El senador por la región de O’Higgins, Juan Luis Castro valoró el decreto de alerta sanitaria oncológica anunciado por el Presidente José Antonio Kast, aunque advirtió que su impacto dependerá de la capacidad del sistema para reducir los tiempos de diagnóstico y tratamiento.
El foco, planteó, debe estar en acortar los plazos que hoy enfrentan miles de pacientes, en un escenario donde el cáncer se mantiene como la principal causa de muerte en Chile.
El parlamentario situó el origen del problema en una acumulación sostenida de casos no resueltos. “Hace dos años y medio pedí con acuerdo unánime de la Comisión de Salud declarar alerta sanitaria oncológica. No fuimos escuchados y hoy existen listas de espera de más de 17 mil personas por cáncer”, recordó, añadiendo que “cada año mueren al menos 26 mil chilenos por esta enfermedad, mientras miles más se hospitalizan”, lo que, a su juicio, da cuenta de la magnitud del desafío sanitario.
Listas de espera y detección tardía: el principal cuello de botella
Más allá del decreto, el senador apuntó a un problema estructural: la detección tardía. A su juicio, el sistema no presenta un rezago en tratamientos o tecnología, sino en la oportunidad con que los pacientes acceden al diagnóstico, lo que impacta directamente en la evolución de la enfermedad.
En esa línea, explicó que los cánceres más frecuentes reflejan esta brecha. “El cáncer mamario es la primera causa de muerte en mujeres en Chile y el cáncer de próstata el principal en hombres. No estamos atrasados en tecnología ni en terapias, pero el problema es que los pacientes llegan tarde”, afirmó, vinculando el desafío a la prevención y acceso oportuno.
Ese retraso también se observa en los exámenes preventivos. “Hoy solo el 40% de las mujeres se realiza una mamografía preventiva y muchos hombres postergan los exámenes de detección”, agregó, evidenciando que la barrera no solo es sanitaria, sino también de acceso y conducta.
Un sistema fragmentado y tiempos que corren en contra
El proceso diagnóstico es otro punto crítico. Las derivaciones, listas de espera y exámenes configuran un recorrido que puede extenderse por meses, retrasando el inicio del tratamiento y afectando las probabilidades de recuperación.
En ese contexto, Castro describió con crudeza la experiencia de los pacientes. “Enfermar de cáncer hoy significa iniciar una larga peregrinación por el sistema de salud. Es una lucha contra el tiempo, un cronómetro que corre desde el primer síntoma hasta el tratamiento”, sostuvo, subrayando la urgencia de acortar los plazos.
A su juicio, el sentido de la alerta sanitaria es precisamente revertir ese escenario. “La alerta sanitaria debe traducirse en mecanismos concretos que permitan reducir esa espera y salvar vidas”, enfatizó, poniendo el foco en la ejecución más que en el anuncio.
Flexibilización de recursos y capacidad de respuesta
Desde el Ministerio de Salud, la ministra May Chomali explicó que la medida permitirá flexibilizar el uso de recursos y fortalecer la coordinación entre los servicios de salud. El objetivo es abordar a más de 20 mil pacientes que actualmente esperan atención oncológica, muchos de ellos fuera de las garantías GES.
En la práctica, esto implica habilitar herramientas para acelerar contrataciones, optimizar infraestructura y reducir tiempos administrativos. El desafío será traducir estas medidas en mayor capacidad resolutiva del sistema, especialmente en zonas donde la demanda supera la oferta disponible.
Seguimiento y brechas territoriales
El senador advirtió que la implementación será clave, especialmente en regiones. En territorios como O’Higgins, el acceso a especialistas y diagnósticos oportunos sigue siendo limitado, lo que refuerza la necesidad de que la alerta sanitaria tenga efectos concretos en el territorio.
En ese contexto, anunció que realizará seguimiento a la implementación. El objetivo, señaló, es que la medida se traduzca en mejoras reales para los pacientes y en una reducción efectiva de los tiempos de espera, en una enfermedad donde cada día puede marcar una diferencia.



