En su intervención ante Naciones Unidas, la exmandataria articuló una visión de liderazgo global basada en independencia política, reforma institucional y acción preventiva, instalando definiciones sobre financiamiento, derechos humanos y el rol del multilateralismo frente a crisis simultáneas
En el Salón del Consejo de Administración Fiduciaria, y frente a representantes de los 193 Estados miembros, Michelle Bachelet tomó la palabra en una de las etapas más decisivas del proceso para definir al próximo Secretario General del organismo.
La escena se dio en el marco del diálogo interactivo, instancia formal donde los candidatos exponen y responden preguntas directas de delegaciones en un formato abierto, marcado por conflictos activos, crisis humanitarias y tensiones entre potencias, la sesión concentró atención política y diplomática.
El proceso se desarrolla bajo la conducción de la Asamblea General y el Consejo de Seguridad, que finalmente definirá la nominación. De esta forma, la jornada incluyó intervenciones de delegaciones de África, América Latina, Asia y Europa, con consultas centradas en seguridad internacional, financiamiento, derechos humanos y reformas al sistema multilateral.
En ese marco, la candidata, que cuenta con el apoyo de Maxico y Brasil, desplegó una presentación continua, conectando los distintos ejes del debate global, para luego responder en bloques sucesivos, abordando crisis en curso, migración, cambio climático y gobernanza internacional. La sesión se extendió por más de una hora.
Antes de entrar en materias técnicas, abrió su intervención con un giro poco habitual en este tipo de instancias, vinculando su trayectoria personal con el sentido del sistema multilateral, aludiendo al golpe de Estado de 1973 en Chile y a la experiencia de su familia frente a la ruptura institucional.
“Mi relato es uno de los tantos millones que ven lo que ocurre cuando falla el orden basado en reglas, cuando se rompe el estado de derecho y las instituciones dejan de proteger a las personas, y esa experiencia no es teórica para mí, es una vivencia directa que marcó mi vida y mi compromiso con el sistema internacional”.
Desde ese punto, Michelle Bachelet situó el debate en una dimensión estructural, conectando desarrollo, cambio climático y seguridad internacional como parte de una misma dinámica. “Cuando uno no tiene la posibilidad de garantizar el desarrollo, cuando vive una crisis climática, son muchos casos los que dan lugar a la migración, alimentan los conflictos y generan fenómenos que, si no se previenen a tiempo, la comunidad internacional tendrá que enfrentar después de manera mucho más costosa, tanto en vidas humanas como en recursos, y por eso la prevención y la acción temprana son fundamentales”, afirmó.
Presión de potencias y reforma del sistema
El intercambio avanzó hacia uno de los temas más sensibles del sistema internacional: la presión política de las grandes potencias sobre la toma de decisiones dentro de Naciones Unidas. La dos veces presidenta de Chile respondió incorporando su experiencia en organismos multilaterales y en cargos de alta responsabilidad política.
“No creo que la presión política pueda evitarse, sobre todo la de los países más poderosos, pero lo que hay que hacer es mantener una actitud clara sobre cómo afrontarla, actuar con independencia, sostener principios y ser coherente en las decisiones, porque esa es la única forma de resguardar la legitimidad del sistema multilateral”, sostuvo.
En paralelo, la exmandataria presentó lineamientos de reforma al funcionamiento interno de Naciones Unidas, bajo una propuesta que denominó “ONU 80”, detallando que “Necesitamos unas Naciones Unidas modernas centradas en resultados reales, sostenibles y verificables, con una mejor coordinación entre agencias, con menos duplicidad de funciones y con una capacidad efectiva de llegar a terreno donde realmente se necesitan los recursos”.
El estado del multilateralismo apareció como otro de los focos del diálogo, en medio de preguntas sobre su legitimidad y capacidad de respuesta frente a crisis globales. “No sabemos cómo va a quedar el orden mundial de aquí a unos años, y eso exige que Naciones Unidas no solo mejore su eficiencia, sino que entienda que el multilateralismo necesita algo más profundo que ajustes administrativos, requiere voluntad política, diálogo constante y capacidad de adaptación”, resaltó la expresidenta.
Financiamiento, derechos humanos y el rol del Sur Global
El eje de derechos humanos concentró uno de los momentos más directos de su presentación, con preguntas sobre el rol de Naciones Unidas frente a violaciones graves en contextos de conflicto. Aquí respondió desde su experiencia como alta comisionada, con una definición que marcó el tono de su intervención.
“El alto comisionado tiene que ser la voz de los que no tienen voz, tiene que apuntar cuando es necesario, impulsar la diplomacia preventiva, pero al hablar de genocidio o de crímenes de lesa humanidad, el silencio no es una opción, porque eso implica renunciar a principios fundamentales del sistema internacional y a la responsabilidad de proteger a las personas”, afirmó.
En materia económica, el diálogo incluyó preguntas sobre financiamiento internacional y desarrollo sostenible, con foco en los países en desarrollo agrupados en el G77+China. “Las cuotas de los estados miembros no son algo voluntario, son obligaciones, y es fundamental que se cumplan de manera oportuna, porque de lo contrario se limita la capacidad de la organización para responder a las necesidades urgentes en terreno”, sostuvo.
En ese mismo contexto, abordó la necesidad de revisar los criterios de asignación de recursos internacionales, con énfasis en vulnerabilidad y desarrollo. “Debemos ver más allá del PIB, incorporar otros indicadores que reflejen la vulnerabilidad real de los países, como el impacto del cambio climático, las brechas sociales y las condiciones estructurales que afectan su desarrollo”, planteó.
Candidatura sin el patrocinio del Estado de Chile
Consultada por sobre cómo cree que impacta en su candidatura el hecho de que Chile le haya retirado el apoyo, la exjefa de Estado expresó que “no impacta para nada, primero porque las razones de quitarme el apoyo son razones políticas, aunque la explicación que se da es otra, que claramente no coincide, porque dice que son demasiados candidatos y somos cuatro nomás, y la vez pasada éramos 13, eran, yo no estaba de candidata”.
“Pero bueno, al margen de eso, cada gobierno tiene el derecho de tomar decisiones, tiene el derecho de nominar a alguien y tiene el derecho de retirar la nominación. Así que yo en eso no me voy a referir”, agregó.
Finalmente, manifestó que “agradezco a todos ustedes, a México y Brasil, porque la verdad es que han sido fantásticos, todo el apoyo en todo punto de vista, y así que vamos a seguir con mucha fuerza adelante, porque hay que luchar para que una mujer, y ojalá de la región, sea la próxima Secretaria General“.
Proceso en desarrollo y próximos hitos
La participación de Michelle Bachelet se produjo en el marco del proceso abierto para la definición de la próxima Secretaría General de Naciones Unidas, que contempla presentaciones públicas y rondas de diálogo con Estados miembros. El mecanismo incluye evaluaciones políticas y consultas entre bloques regionales, en un escenario donde las definiciones se construyen a partir de equilibrios geopolíticos.
El proceso continuará con nuevas intervenciones de candidatos y deliberaciones entre delegaciones, en una fase donde se proyectan negociaciones entre potencias permanentes y grupos regionales. Las decisiones finales se adoptan en el Consejo de Seguridad y posteriormente en la Asamblea General, conforme a los procedimientos establecidos por la organización.
El calendario contempla etapas sucesivas durante los próximos meses, en un contexto internacional marcado por conflictos abiertos, crisis humanitarias y tensiones entre potencias, factores que inciden directamente en la definición del liderazgo del organismo.



