La noche del domingo, tras confirmarse su victoria en la segunda vuelta presidencial, José Antonio Kast entregó su primer discurso como presidente electo de Chile, instancia en la que confirmó que renunciará a su militancia en el Partido Republicano y delineó los principales énfasis de su futura administración.
De acuerdo con cifras oficiales del Servicio Electoral (Servel), con el 99,89% de las mesas escrutadas, Kast obtuvo el 58,17% de los votos, superando a la candidata oficialista Jeannette Jara, quien alcanzó el 41,83%. El resultado consolidó un amplio respaldo ciudadano en el balotaje, luego de una campaña marcada por la polarización política y el debate sobre el rumbo institucional del país.
Kast llegó hasta el escenario acompañado por su esposa, Pía Adriasola, para dirigirse a los adherentes que se congregaron tras conocerse los resultados. Su intervención estuvo marcada por agradecimientos, llamados al respeto democrático y referencias al mandato recibido.
Agradecimientos personales y dimensión familiar del mandato
El presidente electo inició su discurso destacando el apoyo de su entorno más cercano, haciendo referencia al rol de su familia durante el proceso electoral y a la responsabilidad que asume de cara al nuevo ciclo político. “Como uno es agradecido, quiero darle en primer lugar las gracias a mi familia… El abrazo más apretado para la mujer de mi vida. Para la Pía”, señaló al comienzo de su intervención.
Kast extendió sus palabras a sus hijos, a quienes solicitó respaldo para los años de gobierno que se avecinan: “Gracias por todo lo que me han entregado. Ayúdenme todos, de la familia hacia adelante, a que estos cuatro años los vamos a hacer bien. Así como hemos mantenido nuestra unidad, les pido ahora ese sacrificio adicional de que me sigan acompañando en la Presidencia de la República”.
En ese contexto, definió el resultado electoral como un mandato colectivo y no individual, enfatizando que “Para mí es un honor, una tremenda responsabilidad, el mandato amplio que hemos recibido hoy día. Y digo hemos, porque este no es un mandato solo para mí, es un mandato para todos nosotros”.
“Aquí ganó Chile”: el sentido del triunfo y el respaldo ciudadano
A lo largo de su discurso, Kast reiteró que el resultado del balotaje trasciende a personas y partidos políticos, subrayando el carácter nacional del respaldo recibido.
“Este no es un triunfo de José Antonio Kast. No. No es un triunfo de un partido, del cual me siento orgulloso, de cada uno de sus militantes. Aquí no ganó una persona, no ganó un partido, aquí ganó Chile. Ganó Chile. Y ganó la esperanza de vivir sin miedo”, expresó.
El mandatario electo destacó que este respaldo se construyó con el apoyo de electores que en primera vuelta optaron por otras candidaturas, lo que, a su juicio, permitió alcanzar una mayoría amplia.
Reconocimientos políticos y llamados a la convivencia democrática
Durante su intervención, Kast dedicó palabras de agradecimiento a distintas figuras políticas que participaron en la primera vuelta presidencial o que respaldaron su candidatura en la etapa final del proceso. Agradeció a Johannes Kaiser por el apoyo entregado, así como a Evelyn Matthei, destacando su gesto tras los resultados de la primera vuelta.
También se refirió a Franco Parisi, valorando su rol en el debate electoral. “Aunque no llamó a votar por mí, gracias, porque él va descubriendo dolores y los levanta de una manera distinta. Entre todos, logramos una mayoría histórica”, señaló.
Al referirse a su contendora en la segunda vuelta, Jeannette Jara, el presidente electo pidió silencio y respeto a los asistentes, luego de manifestaciones en su contra, marcando una señal respecto del tono que espera para el próximo período. “Un gobierno tiene partidarios y tiene opositores, y eso es normal y es legítimo. Respeto y silencio es lo que va a marcar nuestra gestión de gobierno”, afirmó.
Kast reconoció las diferencias ideológicas con su adversaria, pero valoró su participación en el proceso electoral, resaltando que “Alguien puede ser de una ideología distinta, pero es una persona igual que nosotros. Ella asumió un desafío muy difícil y se la jugó en su estilo hasta el final. Eso al menos yo lo valoro”.
Cumplimiento de la ley y rol del Estado
Uno de los ejes reiterados en el discurso del presidente electo fue la relación entre la ciudadanía y el Estado, poniendo énfasis en el cumplimiento de las normas como principio rector de su gobierno. “En Chile tiene que quedar claro que cuando se cumplen las normas, el Estado también tiene que cumplir. No solamente los ciudadanos tienen que cumplir, también el Estado tiene que cumplir”, sostuvo.
En esa línea, anunció que su administración buscará restablecer el respeto a la ley en todo el territorio nacional: “Vamos a restablecer la ley, vamos a restablecer el respeto a la ley en todas las regiones, sin excepciones, sin privilegios políticos, sin privilegios administrativos, sin privilegios judiciales”.
Mensaje a quienes no votaron por su candidatura
Kast también se dirigió a los ciudadanos que no respaldaron su opción en las urnas, señalando que “Yo voy a ser el presidente de todos los chilenos, sin exclusión. Hoy día hay algunos que están celebrando y otros que tienen tristeza o angustia, pero para enfrentar las emergencias y la crisis que hoy día tenemos, los necesitamos a todos”.
En ese marco, sostuvo que el mandato recibido exige acción y no admite demoras: “Chile nos ha dado un mandato claro, que no admite excusas. Este mandato no permite demoras”.
Renuncia a Republicanos y señal de conducción presidencial
Hacia el cierre de su discurso, el presidente electo confirmó que renunciará a su militancia en el Partido Republicano, argumentando que se trata de una señal necesaria para conducir un proyecto de alcance nacional.
“En esto todos tenemos que dar muestras claras, contundentes, de que estamos por un proyecto país”, afirmó, agregando que este paso busca facilitar la gobernabilidad y el avance de las iniciativas comprometidas.
De esta forma, José Antonio Kast cerró su primera alocución como presidente electo, marcando el inicio formal de una nueva etapa política, que según sus aspiraciones el foco estará puesto en la conducción del Estado, el respeto institucional y la implementación del mandato ciudadano expresado en las urnas.



