Datos de PedidosYa muestran un fuerte salto en ventas y una expansión territorial del sabor. Helados, chocolates y bebidas impulsan la tendencia, que también gana fuerza en Latinoamérica y consolida al pistacho como ingrediente transversal en la experiencia de consumo local
El pistacho dejó de ser un fruto seco de consumo ocasional para convertirse en un sabor protagonista en vitrinas, cafeterías y aplicaciones de delivery. En el marco del Día Mundial del Pistacho, cifras de PedidosYa muestran que los pedidos asociados a este ingrediente crecieron casi 170% en el último año en Chile, un salto que lo posiciona entre los sabores con mayor dinamismo del mercado.
Entre 2024 y 2025 se vendieron más de 45 mil productos con pistacho a través de la plataforma en el país, un volumen que confirma el cambio de estatus del ingrediente dentro de la canasta de consumo. En la práctica, el pistacho pasó de nicho a componente transversal, presente en categorías que van desde snacks hasta preparaciones indulgentes.
El fenómeno no se limita al mercado local. En los 15 países de Latinoamérica donde opera la aplicación, el volumen superó 1,3 millones de unidades en el mismo período, con un incremento superior al 130%. La lectura es clara: el ingrediente escala como tendencia regional, apoyado por una oferta que se diversifica y por una demanda dispuesta a explorar nuevas combinaciones.
En Chile, la geografía del consumo también se amplía. Santiago lidera el ranking de pedidos, seguido por La Serena, Antofagasta, Calama y el Gran Concepción, lo que sugiere que la preferencia no se concentra solo en la capital y que el patrón se replica en distintos polos urbanos.
A nivel regional, Buenos Aires encabeza el listado de ciudades con mayor consumo, seguida por Santo Domingo, Lima y Montevideo. Este comportamiento refuerza la idea de un ciclo de adopción compartido en mercados urbanos, donde el pistacho gana espacio en propuestas de alto tráfico y rotación.
Formatos, categorías y la influencia de nuevas tendencias
El desempeño del pistacho no depende de un único formato. La demanda se reparte entre su versión clásica de snack —tostado, salado o con cáscara— y un conjunto de categorías indulgentes que incluyen helados industriales y artesanales, chocolates, lattes y bebidas frías, además de bollería y postres como cheesecakes, macarons y alfajores. La diversidad de usos explica su capacidad para escalar en volumen y sostener el crecimiento.
Desde una perspectiva de consumo, el dato relevante es la amplitud de ocasiones de compra: el mismo ingrediente aparece en momentos de colación, postre o consumo por impulso. Esa versatilidad reduce la dependencia de una sola categoría y amplía el espacio para innovaciones de producto y menú.
En el último año se sumó un vector adicional: el auge de preparaciones inspiradas en la tendencia “Dubai”, que combinan pistacho con chocolate y otros sabores intensos en formatos visualmente llamativos. La proliferación de bebidas tipo latte, postres cremosos y propuestas dulces con el ingrediente como eje evidencia una mayor disposición a experimentar y a pagar por experiencias diferenciadas.
El resultado es un cambio en la narrativa del producto. El pistacho ya no opera solo como insumo, sino como sello de propuesta en cartas y vitrinas, con impacto en rotación y ticket promedio. Para el retail gastronómico y el canal digital, la señal es consistente: cuando un sabor logra cruzar categorías y territorios, deja de ser moda pasajera y pasa a integrarse a la arquitectura de la oferta.
En términos de mercado, el crecimiento cercano al 170% en Chile y superior al 130% en la región funciona como indicador adelantado de preferencias. Más que un pico estacional, los datos sugieren un proceso de adopción sostenida, con oportunidades para marcas, restaurantes y cafeterías que ajusten portafolios y comunicación a este nuevo patrón de consumo.



