El director del área de Emprendimiento de la Fundación Luksic explica la visión, el impacto territorial y las prioridades de la última edición del programa Impulso Chileno
La séptima versión de Impulso Chileno 2025 marca un punto de inflexión en la estrategia de Fundación Luksic para el fortalecimiento del emprendimiento y las pymes en regiones. Con 500 ganadores, la iniciativa duplicó su cobertura por primera vez desde su creación, consolidándose como una de las plataformas privadas de apoyo a microemprendedores con mayor alcance territorial en el país.
El proceso no solo implicó una mayor inversión, sino también una lectura estratégica sobre las necesidades del ecosistema emprendedor. A través de financiamiento directo, acompañamiento y herramientas de diagnóstico como la “Brújula del Emprendedor”, el programa profundizó su impacto en productividad, formalización y calidad de vida de quienes lideran pequeños negocios.
En esta entrevista con PoderyLiderazgo.cl, Cristian Schalper —ingeniero civil de la Universidad Católica y director del área de Emprendimiento de Fundación Luksic— realiza una evaluación de la edición 2025, abordando sus principales resultados, aprendizajes y desafíos, con énfasis en descentralización, liderazgo femenino y sostenibilidad del crecimiento de las pymes en regiones.
¿Cómo evalúan la séptima versión de Impulso Chileno realizada en 2025?
Anunciar los 500 ganadores para nosotros es un hito significativo porque es la primera vez que duplicamos la cantidad de ganadores. Impulso Chileno nació con la convicción de que el emprendimiento cambia vidas, familias y comunidades, y este anuncio significa reafirmar nuestro compromiso con las pymes del país y seguir apostando por el talento que existe en cada zona de Chile. Cada emprendedor seleccionado representa una historia de perseverancia y para nosotros es un orgullo acompañarlos en este camino.
Esta edición consideró una inversión de $1.287 millones y duplicó la cobertura. ¿Qué factores explican esta decisión?
El aumento responde a dos puntos: primero, a la enorme demanda y necesidad de apoyo que hemos visto en los pequeños emprendimientos del país, y segundo, al impacto positivo que el programa ha demostrado en ediciones anteriores. Cuando uno observa cómo crecen los negocios y cómo mejora la calidad de vida de quien emprende y su familia, se hace evidente que ampliar la cobertura era lo correcto. Por eso decidimos duplicar la cantidad de seleccionados y así llegar a más.
En perspectiva, ¿qué resultados observan al comparar esta séptima versión con años anteriores y qué aprendizajes deja?
La evaluación es positiva. Durante seis años hemos visto cómo pequeños negocios logran consolidarse, profesionalizarse e incluso ampliarse. Muchos emprendedores han invertido en maquinaria, nuevos servicios o procesos de expansión, lo que ha generado efectos directos en sus ventas y en su desarrollo. Pero también han cambiado sus vidas: hay quienes hoy pueden trabajar menos horas, ordenar mejor sus finanzas o pasar más tiempo con sus familias.
Destacaría la resiliencia. Hemos visto emprendedores que partieron atendiendo en una mesa en su casa y hoy tienen negocios estables, personas que pese a dificultades económicas o territoriales han logrado salir adelante. Hemos comprobado que el talento está en todos los rincones del país, pero las oportunidades no siempre llegan por igual. Por eso, programas como estos son tan necesarios.
El 78% de los ganadores provino de regiones. ¿Cómo se refleja este resultado en la evaluación territorial del programa?
Porque creemos firmemente que el desarrollo del país debe ser descentralizado. Las regiones tienen un potencial enorme y suelen enfrentar más barreras para acceder a financiamiento, entonces para nosotros, impulsar a quienes emprenden en regiones es una forma concreta de generar y potenciar estos grandes proyectos.
En términos regionales, ¿qué balance hacen del desempeño de territorios como La Araucanía, Valparaíso, Maule y Biobío en esta edición?
Estas regiones se han destacado por su alta participación y por la calidad de sus proyectos. Son zonas con ecosistemas emprendedores muy activos donde hay una mezcla de innovación y fuerte identidad local. Han sido claves para esta edición y reflejan muy bien el tipo de emprendimiento que queremos seguir apoyando, especialmente nos ha sorprendido La Araucanía, que ha tomado gran protagonismo en el tema emprendedor.
El 68% de los beneficiarios fueron mujeres. ¿Cómo interpretan este resultado dentro de la evaluación del programa?
Para nosotros es una señal potente del rol que están jugando las mujeres en la economía chilena. El 68% de ganadoras no es una cifra aislada sino que es un reflejo de que innovan y sostienen una enorme cantidad de negocios, muchas veces asumiendo varias responsabilidades a la vez.
La séptima versión incorporó la plataforma “Brújula del Emprendedor”. ¿Qué evaluación hacen de esta herramienta?
La Brújula del Emprendedor es una nueva herramienta que incorporamos, que es completamente gratuita y permite analizar el negocio y los aspectos que podrían mejorar. Nos permite identificar con claridad áreas como gestión financiera, planificación y uso de herramientas digitales.
Finalmente, ¿qué mensaje deja esta evaluación para futuros postulantes a Impulso Chileno?
Que se atrevan. No hay emprendimiento perfecto ni momento ideal. Lo importante es dar el primer paso, pensar en grande y confiar en lo que eres capaz de lograr. Impulso Chileno está justamente para eso: abrir puertas y demostrar que en Chile el talento está en todas partes.



