SernamEG y Santo Tomás lanzaron iniciativas orientadas a reducir brechas en acceso a formación y redes, en una región donde el 80% de las mujeres emprende por necesidad, según el informe GEM 2024
Una alianza entre el Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG) y Santo Tomás Antofagasta dio inicio a dos programas orientados a fortalecer las capacidades de emprendedoras de la región. Se trata de Mujer Emprende y Emprende+, iniciativas que buscan abordar brechas estructurales en formación, redes y acompañamiento, en un ecosistema donde el emprendimiento femenino enfrenta barreras persistentes.
Ambos programas se enmarcan en un convenio de colaboración que ya ha mostrado resultados. Durante el año pasado, la articulación entre ambas instituciones permitió trabajar con cerca de 500 microempresarias de Antofagasta y San Pedro de Atacama. El foco ahora está en consolidar un modelo de apoyo más integrado y con proyección en el tiempo, vinculado además a actores del territorio y del sector productivo.
Formación y acompañamiento para cerrar brechas
La directora regional de SernamEG, Gabriela Araya Seguel, destacó que esta etapa refleja un avance en la articulación institucional. Explicó que la alianza ha alcanzado un nivel de madurez que permite proyectar soluciones innovadoras y sostenidas, con foco en el emprendimiento femenino como eje de desarrollo regional.
Desde Santo Tomás, el director académico Gonzalo Gómez Lobos subrayó el impacto del trabajo conjunto, señalando que el acompañamiento a las emprendedoras busca generar cambios concretos en sus trayectorias. El énfasis está en desarrollar competencias y capacidades que permitan sostener y escalar los negocios, en un entorno donde muchas iniciativas enfrentan dificultades para consolidarse.
Emprender por necesidad y desafíos estructurales
Los programas se implementan en un contexto marcado por datos relevantes. Según el informe GEM 2024, presentado por la académica Gianni Romaní Chocce, el 80% de las mujeres en la región emprende por necesidad, principalmente ante la falta de empleo.
Además, el estudio muestra que muchas emprendedoras interrumpen sus negocios debido a baja rentabilidad o para asumir responsabilidades de cuidado. Estos factores evidencian que el desafío no es solo económico, sino también social y estructural, lo que obliga a diseñar programas que integren formación, financiamiento y apoyo en conciliación.
En esa línea, iniciativas complementarias como el programa 4 a 7 de SernamEG —que ofrece cuidado infantil— aparecen como elementos clave para sostener el desarrollo de los emprendimientos en el tiempo.
Articulación territorial y proyección del modelo
Uno de los elementos distintivos de esta alianza es su enfoque territorial. A través de la Mesa Mujer Emprende, se desarrolló una “Ruta del Emprendimiento” que orienta a las mujeres sobre las instituciones disponibles según el nivel de desarrollo de sus negocios. Esta herramienta busca ordenar la oferta pública y privada, facilitando el acceso a apoyo especializado, en un ecosistema que suele ser fragmentado.
Desde la experiencia de las propias emprendedoras, el acompañamiento aparece como un factor decisivo. María Fernanda González, participante del programa, explicó que la falta de orientación ha sido una de las principales barreras para profesionalizar su negocio, lo que refuerza la necesidad de este tipo de iniciativas.
El desafío ahora es consolidar un modelo de apoyo que permita no solo iniciar emprendimientos, sino también sostenerlos y escalarlos, en una región donde el emprendimiento femenino sigue siendo una herramienta clave de desarrollo económico y social.



